
Y para subir la nota después de las últimas recomendaciones tan densas y conceptuales, presento a
Öszibarack, cuarteto de Polonia que publica este año el álbum
Plim Plum Plam, un disco lleno de electro pop e idm con un panorama de influencias tan amplio que termina sonando a todo y a nada. Sin embargo, esto no quiere decir que sea un grupo carente de identidad pues, justamente su gracia radica en esa amplitud de influjos que desembocan en una versatilidad estilística definida en el eclecticismo más desenfadado que por momentos le hace guiños al acid jazz y al trip hop. Programaciones a borbotones, guitarras, trompetas e inclusive un
theremin pueden escucharse en esta ensalada sonora. Un disco ligero con una producción impecable, apto para levantar el ánimo y sacudir una que otra vez el esqueleto.